Los buenos días son menos buenos si...
no puedo besarte.
no puedo abrazarte.
no puedo sentirte.
no puedo olerte.
no puedo lamerte.
no puedo comerte.
no puedo fumarte.
no puedo saborearte.
no puedo rozarte.
no puedo tocarte.
no puedo hablarte.
no puedo escucharte.
no puedo sonreirte.
no puedo verte.
no puedo mirarte.
no puedo observarte.
no puedo conocerte.
no puedo nombrarte.
no puedo tenerte.
no puedo atraparte
no puedo conjugarte.
no puedo entenderte.
no puedo comprenderte.
no puedo quererte.
no puedo vivirte...
Los buenos días son menos buenos sin ti.
David SV
lunes, 14 de octubre de 2013
viernes, 11 de octubre de 2013
¿QUÉ ES MEJOR?
¿Qué es mejor... ?
¿Qué es mejor, encima o debajo?
¿Qué es mejor, quitar o poner?
¿Qué es mejor, subir o bajar?
¿Qué es mejor, encender o apagar?
¿Qué es mejor, entrar o salir?
¿Qué es mejor, corto o largo?
¿Qué es mejor, gordo o delgado?
¿Qué es mejor, grande o pequeño?
¿Qué es mejor, morder o chupar?
¿Qué es mejor, hablar o susurrar?
¿Qué es mejor, tocar o rozar?
¿Qué es mejor, besar o abrazar?
¿Qué es mejor, respirar o suspirar?
¿Qué es mejor, estar o llegar?
¿Qué es mejor, ir o volver?
¿Qué es mejor, coger o dejar?
¿Qué es mejor, acabar o empezar?
¿Qué es mejor, dormir o despertar?
¿Qué es mejor, soñar o vivir?
¿Qué es mejor, caer o estar tumbado?
¿Qué es mejor, levantar o estar de pie?
¿Qué es mejor, querer té o quererte?
¿Qué es mejor, contigo o sin ti?
¿Qué es mejor... ?
David SV
¿Qué es mejor, encima o debajo?
¿Qué es mejor, quitar o poner?
¿Qué es mejor, subir o bajar?
¿Qué es mejor, encender o apagar?
¿Qué es mejor, entrar o salir?
¿Qué es mejor, corto o largo?
¿Qué es mejor, gordo o delgado?
¿Qué es mejor, grande o pequeño?
¿Qué es mejor, morder o chupar?
¿Qué es mejor, hablar o susurrar?
¿Qué es mejor, tocar o rozar?
¿Qué es mejor, besar o abrazar?
¿Qué es mejor, respirar o suspirar?
¿Qué es mejor, estar o llegar?
¿Qué es mejor, ir o volver?
¿Qué es mejor, coger o dejar?
¿Qué es mejor, acabar o empezar?
¿Qué es mejor, dormir o despertar?
¿Qué es mejor, soñar o vivir?
¿Qué es mejor, caer o estar tumbado?
¿Qué es mejor, levantar o estar de pie?
¿Qué es mejor, querer té o quererte?
¿Qué es mejor, contigo o sin ti?
¿Qué es mejor... ?
David SV
lunes, 7 de octubre de 2013
EL FINAL
Una puerta que se cierra y un corazón que se para. El tiempo se detiene en un reloj que ya no marca las horas, ni los minutos, ni los segundos..., como un reloj de arena sin arena o un reloj de sol en plena noche.
Las lágrimas inundan unos ojos y un alma. Cuanto ruido hace el silencio del vacío... Y que lleno de recuerdos está.
Él, de pie frente a la puerta. Ella, bajando por el ascensor, con la maleta cargada de alegrías pero cerrada con el candado de la tristeza. Los dos lloran por un final, el de su historia..
David SV
Las lágrimas inundan unos ojos y un alma. Cuanto ruido hace el silencio del vacío... Y que lleno de recuerdos está.
Él, de pie frente a la puerta. Ella, bajando por el ascensor, con la maleta cargada de alegrías pero cerrada con el candado de la tristeza. Los dos lloran por un final, el de su historia..
David SV
jueves, 3 de octubre de 2013
DESPEDIDAS
Un "hola" que se convierte en "adiós". Una alegría que se pinta de tristeza. Una ilusión que se apaga con una decepción. Una llegada que se viste de partida. Una sonrisa que se borra con una lágrima. Una puerta abierta que se cierra...
Toco vidas y dejo parte de mi en cada una de ellas, aunque no me recuerden. Vidas me tocan y cada una de ellas se lleva parte de mi, aunque me olviden. Tocar y dejarme tocar. Recordar y no poder olvidar. Llenarme de vidas y vaciar la mía. Completarme y sentirme incompleto.
No me gustan las despedidas, por eso yo nunca digo adiós.
Yo nunca digo adiós, porque nunca me voy.
David SV
Toco vidas y dejo parte de mi en cada una de ellas, aunque no me recuerden. Vidas me tocan y cada una de ellas se lleva parte de mi, aunque me olviden. Tocar y dejarme tocar. Recordar y no poder olvidar. Llenarme de vidas y vaciar la mía. Completarme y sentirme incompleto.
No me gustan las despedidas, por eso yo nunca digo adiós.
Yo nunca digo adiós, porque nunca me voy.
David SV
sábado, 21 de septiembre de 2013
SUBJETIVIDAD
"Eso es que no me quiere", "eso es que no le importo", en definitiva, "eso es que no siente lo mismo que yo". ¿Cuantos de nosotros/as hemos dicho o pensado esto (o algo parecido) en algún momento de nuestras vidas? Yo el primero.
Pero como supongo que es más habitual que lo digan de mi, estoy cansado de leer y de escuchar cosas como "no me demuestra(s)", "no me valora(s)", "no me da(s)". Y estoy más cansado todavía de leer y escuchar cosas como "yo si demuestro", "yo si valoro" y "yo si doy". Siempre cometemos el error (porque lo considero un error) de creer que el fallo está en los demás. ¿Nunca habéis pensado que, quizás, alguien ha pensado eso (probablemente equivocádamente) de vosotros/as? Deberíamos ser capaces de aprender y de ver que todos "demostramos", todos "valoramos" y todos "damos", pero todos lo hacemos de manera diferente. Unos como sabemos. Otros como podemos. Pero todos lo hacemos. Y no hablo sólo de amor. Existen muchos tipos de sentimientos, y existen muchas más maneras de expresarlos.
Poniendo algunos ejemplos, ¿acaso alguien que no llora en un funeral es porque no está triste? ¿O alguien que no se retuerce de dolor cuando recibe un golpe es porque no le ha dolido? ¿O alguien que no salta de alegría al recibir un regalo es porque no le ha gustado? ¿O alguien que no gime cuando hace el amor es porque no está disfrutando? Dejadme deciros que existen personas que lloran sin estar tristes, se retuercen de dolor sin sentirlo, dan saltos de alegría cuando no lo están, y que gimen cuando no disfrutan.
Probablemente no habré conseguido que me entendáis, y mucho menos habré conseguido cambiar vuestra visión, pero estoy convencido de que si viéramos más allá de nosotros mismos, llegaríamos a ver lo que los demás realmente son y lo que hacen por nosotros. , "sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos".
David SV
Pero como supongo que es más habitual que lo digan de mi, estoy cansado de leer y de escuchar cosas como "no me demuestra(s)", "no me valora(s)", "no me da(s)". Y estoy más cansado todavía de leer y escuchar cosas como "yo si demuestro", "yo si valoro" y "yo si doy". Siempre cometemos el error (porque lo considero un error) de creer que el fallo está en los demás. ¿Nunca habéis pensado que, quizás, alguien ha pensado eso (probablemente equivocádamente) de vosotros/as? Deberíamos ser capaces de aprender y de ver que todos "demostramos", todos "valoramos" y todos "damos", pero todos lo hacemos de manera diferente. Unos como sabemos. Otros como podemos. Pero todos lo hacemos. Y no hablo sólo de amor. Existen muchos tipos de sentimientos, y existen muchas más maneras de expresarlos.
Poniendo algunos ejemplos, ¿acaso alguien que no llora en un funeral es porque no está triste? ¿O alguien que no se retuerce de dolor cuando recibe un golpe es porque no le ha dolido? ¿O alguien que no salta de alegría al recibir un regalo es porque no le ha gustado? ¿O alguien que no gime cuando hace el amor es porque no está disfrutando? Dejadme deciros que existen personas que lloran sin estar tristes, se retuercen de dolor sin sentirlo, dan saltos de alegría cuando no lo están, y que gimen cuando no disfrutan.
Probablemente no habré conseguido que me entendáis, y mucho menos habré conseguido cambiar vuestra visión, pero estoy convencido de que si viéramos más allá de nosotros mismos, llegaríamos a ver lo que los demás realmente son y lo que hacen por nosotros. , "sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos".
David SV
domingo, 7 de abril de 2013
EL NÁUFRAGO
Cuenta la leyenda que en un pequeño pueblo costero, había un pescador. Era
un hombre bueno y noble, que nunca le negaba un favor a nadie y siempre estaba
dispuesto a ayudar a quienes lo necesitaran.
Cada mañana salía con su pequeña barquita a pescar. Al atardecer, cuando regresaba, todo el pueblo esperaba su llegada, pues siempre repartía entre los habitantes muchos de los peces que había capturado durante la jornada.
Un día, como siempre, cogió su pequeña barquita y salió a pescar. Era un día extraño, diferente. Había nubes negras en el cielo que anunciaban tormenta, pero decidió salir a navegar de todas formas. Esa tarde no regresó...
Todos los vecinos del pueblo fueron, como cada tarde, a esperarle. Viendo que no llegaba, regresaron a sus casas. La tarde siguiente, todos los vecinos volvieron a la playa a esperar al pescador. Tampoco llegó. Y así un día, dos, tres, ... Al cuarto día, muchos vecinos (la mayoría) ya no fueron a esperar su regreso. Decían, enfadados, que el pescador había desaparecido dejándoles sin la comida que les proporcionaba cada día. Otros vecinos (algunos) si que fueron a la playa como siempre. Estaban preocupados, pues creían que era posible que algo malo le hubiera pasado. Deseaban que estuviera bien, a salvo, pero tampoco hicieron más por saber de él. Sólo un vecino, muy extrañado por tantos días de ausencia, decidió salir a buscarle. Cogió una barquita que estaba en la playa y navegó y navegó hasta que, a lo lejos, vio la barca del humilde pescador boca abajo. Cuando estuvo cerca, allí lo vio a él también, agarrado a proa, casi sin fuerzas, con dolor y tristeza en los ojos. Le ayudó a subir, no sin esfuerzo, con él a la barquita, le abrigó, le dio agua, algo de comer, y ambos regresaron al pueblo.
Algo así es la amistad. En los momentos buenos todo el mundo está a tu lado. Cuando algo va mal, muchos te olvidan, incluso te mal juzgan sin conocer las razones o motivos de una determinada actitud o situación. Otros (sólo unos pocos), se preocupan por ti, incluso te ofrecen su ayuda, pero quizás no la que en ese momento se necesita (tender la mano desde la orilla del mar es como decir frases como "si necesitas algo, dímelo", "puedes contar conmigo para lo que sea", "ya sabes dónde estoy"). En cambio una persona, sólo una, es la que realmente te ayuda, sin esperar a que lo pidas, sin esperar a verte hundido del todo.
Y es que, seguramente, muchos de nosotros nos hemos sentido náufragos en algún momento de nuestra vida. Algunas personas nos han olvidado. Otras nos han ofrecido su ayuda sin dárnosla. Otras nos han ayudado realmente. Incluso algunas veces, hemos tenido que volver nadando a la orilla sin ayuda de nadie.
David SV
Cada mañana salía con su pequeña barquita a pescar. Al atardecer, cuando regresaba, todo el pueblo esperaba su llegada, pues siempre repartía entre los habitantes muchos de los peces que había capturado durante la jornada.
Un día, como siempre, cogió su pequeña barquita y salió a pescar. Era un día extraño, diferente. Había nubes negras en el cielo que anunciaban tormenta, pero decidió salir a navegar de todas formas. Esa tarde no regresó...
Todos los vecinos del pueblo fueron, como cada tarde, a esperarle. Viendo que no llegaba, regresaron a sus casas. La tarde siguiente, todos los vecinos volvieron a la playa a esperar al pescador. Tampoco llegó. Y así un día, dos, tres, ... Al cuarto día, muchos vecinos (la mayoría) ya no fueron a esperar su regreso. Decían, enfadados, que el pescador había desaparecido dejándoles sin la comida que les proporcionaba cada día. Otros vecinos (algunos) si que fueron a la playa como siempre. Estaban preocupados, pues creían que era posible que algo malo le hubiera pasado. Deseaban que estuviera bien, a salvo, pero tampoco hicieron más por saber de él. Sólo un vecino, muy extrañado por tantos días de ausencia, decidió salir a buscarle. Cogió una barquita que estaba en la playa y navegó y navegó hasta que, a lo lejos, vio la barca del humilde pescador boca abajo. Cuando estuvo cerca, allí lo vio a él también, agarrado a proa, casi sin fuerzas, con dolor y tristeza en los ojos. Le ayudó a subir, no sin esfuerzo, con él a la barquita, le abrigó, le dio agua, algo de comer, y ambos regresaron al pueblo.
Algo así es la amistad. En los momentos buenos todo el mundo está a tu lado. Cuando algo va mal, muchos te olvidan, incluso te mal juzgan sin conocer las razones o motivos de una determinada actitud o situación. Otros (sólo unos pocos), se preocupan por ti, incluso te ofrecen su ayuda, pero quizás no la que en ese momento se necesita (tender la mano desde la orilla del mar es como decir frases como "si necesitas algo, dímelo", "puedes contar conmigo para lo que sea", "ya sabes dónde estoy"). En cambio una persona, sólo una, es la que realmente te ayuda, sin esperar a que lo pidas, sin esperar a verte hundido del todo.
Y es que, seguramente, muchos de nosotros nos hemos sentido náufragos en algún momento de nuestra vida. Algunas personas nos han olvidado. Otras nos han ofrecido su ayuda sin dárnosla. Otras nos han ayudado realmente. Incluso algunas veces, hemos tenido que volver nadando a la orilla sin ayuda de nadie.
David SV
lunes, 1 de abril de 2013
"NO VEMOS LAS COSAS COMO SON, LAS VEMOS COMO SOMOS."
Mucha gente dice: "Si sientes algo, demuéstralo."
Yo pregunto: "¿de qué manera? ¿de la tuya o de la mía?"
Y es que ese es nuestro mayor problema, si no nos expresan los sentimientos de la misma manera en que nosotros los expresamos (o creemos expresarlos), los ponemos en duda, e incluso afirmamos que no existen.
Pero por suerte (o por desgracia), todos somos diferentes, todos tenemos un carácter, una personalidad y unas circunstancias concretas que nos hacen ser como somos, sentir como sentimos, y actuar como actuamos.
En los sentimientos no existe lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo, porque lo que para ti es lo que se debe hacer, para mi puede no serlo, y viceversa.
Existen otras maneras de expresar además de la nuestra, y debemos aprender a entender otras formas de sentir, de querer, de demostrar, ...
¿No es cierto que todos hablamos para expresarnos? ¿Y no es cierto que no todos nos expresamos de la misma manera? Hay personas que hablan mucho y personas que hablan poco; personas que hablan muy rápido y personas que hablan muy despacio; personas que hablan muy alto y personas que hablan muy bajito; personas que gesticulan mucho y personas que no gesticulan: y así podríamos seguir con una larga lista de particularidades en la forma de expresarse de cada persona.
No juzguemos a los demás. Que no sientan y actúen como nosotros, no sinifica que no sientan lo mismo...
“No vemos las cosas como son, las vemos como somos.”
David SV
Yo pregunto: "¿de qué manera? ¿de la tuya o de la mía?"
Y es que ese es nuestro mayor problema, si no nos expresan los sentimientos de la misma manera en que nosotros los expresamos (o creemos expresarlos), los ponemos en duda, e incluso afirmamos que no existen.
Pero por suerte (o por desgracia), todos somos diferentes, todos tenemos un carácter, una personalidad y unas circunstancias concretas que nos hacen ser como somos, sentir como sentimos, y actuar como actuamos.
En los sentimientos no existe lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo, porque lo que para ti es lo que se debe hacer, para mi puede no serlo, y viceversa.
Existen otras maneras de expresar además de la nuestra, y debemos aprender a entender otras formas de sentir, de querer, de demostrar, ...
¿No es cierto que todos hablamos para expresarnos? ¿Y no es cierto que no todos nos expresamos de la misma manera? Hay personas que hablan mucho y personas que hablan poco; personas que hablan muy rápido y personas que hablan muy despacio; personas que hablan muy alto y personas que hablan muy bajito; personas que gesticulan mucho y personas que no gesticulan: y así podríamos seguir con una larga lista de particularidades en la forma de expresarse de cada persona.
No juzguemos a los demás. Que no sientan y actúen como nosotros, no sinifica que no sientan lo mismo...
“No vemos las cosas como son, las vemos como somos.”
David SV
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